Mostrando entradas con la etiqueta Info. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Info. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de diciembre de 2010

¿Cómo llevar a una mujer al orgasmo?



¿Deseando llevar tu pareja a un orgasmo a otro nivel?
Aquí les presentamos algunos comentarios de la mano de un experto en el tema:

El órgano sexual más sensible del cuerpo es el cerebro.

El órgano sexual más grande del cuerpo es la piel.

 

Si ya tienes eso claro, tienes mucho ganado. Para lograr un orgasmo, se requiere de excitación, la excitación empieza por la sugestión, la sugestión necesita un entorno adecuado y el entorno has de crearlo tú, empezando por no plantar una fecha en el calendario, y terminando inclusive por dejar que sea ella quien plantee el momento adecuado.

No te recomiendo que pienses en un CCC, cine cena y cama, seguro que tienes tus propias capacidades para lograr un entorno agradable y relajado, pero a la vez erótico y cómplice.

Cuando, sea como fuere, te vayas a disponer a ello, en caso de que tu tampoco tengas experiencia al respecto, debes plantearte empezar por arriba, o por abajo...

Por ejemplo, si empiezas por arriba, puedes comenzar estando inclusive en pie, desde delante, con besos, caricias por su cabello hasta bajar tras las orejas, el cuello, volver a subir, aumentar el radio de los besos a uno y otro labio por separado, sus pómulos, su mentón, por debajo de este...



Y tal vez irte girando según con la mano que no tienes alrededor de su cabeza, nuca o cercanías, tomarla de la cintura, acariciarla y rotar, ponerte a su espalda, abrazarla con sendos brazos y mas fuerza, mientras aprovechas su nuca y el nacimiento de su pelo para acariciárselo desde con tu boca o lengua, hasta meramente con tu nariz y rostro.

Tienes, o es mi consejo, que notar los avisos que ella de, en referencia a que le empieza a sobrar ropa. En esta época del año un jersey y una camiseta pongamos por caso, cuando terminas de abrazarla y liberas parte de la presión alrededor de su cintura, puedes meter las manos entre una prenda y otra, jugando con la yema de los dedos sobre la costura de la prenda mas interior que tenga, aun sin levantársela, si no alternando esto con subir las manos, con las palmas extendidas pero no rígidas, por su vientre, abdomen, alrededor del ombligo... Y volver a bajar.


Cuando vayas a retirar el hipotético jersey y/o primera prenda que lleve puesta arriba, puedes aprovechar inicialmente para que, como es de suponer la camiseta de debajo se levante ligeramente, para acuclillarte un poco y besar, lamer o incluso mordisquear sendos costados, liberar tensión, unas leves y puntuales cosquillas, que se sienta a gusto y no meramente llevada por la situación.

En todo momento estoy marcando una pauta en la que ella estará bastante pasiva... No se si es el caso, pero si no lo es, recuerda que parte de su comodidad estará en sentirse participe, si te reclama, con las manos, la mirada o un gesto, respóndelo, no pierdas el contacto del paso en el que te encuentras pero si quiere mas besos se los das, y si te quiere acariciar ella a ti también, pues para eso estas ahí.

Con la prenda retirada, puedes hacer una aproximación mayor, tal vez el cinto o primer botón del pantalón puedes soltarlo, pero no para que tu metas la mano, sino para que ella sienta la comodidad de desprenderse de la ropa.



Para la última prenda antes del sujetador, es una buena idea que, igual que hiciste antes por encima de la tela, tus manos se deslicen sobre su piel, como si la planchases... Con presión, pero fluidez. Tus dedos bajo la prenda en forma de cuña lisa y la tela se quedara en el dorso de tu mano, por lo que según subas, la ropa subirá.


Según haya reaccionado, puedes deleitarte en el momento, rodeando aun su sostén, puedes pasar las manos haciendo cuenca por encima de sus senos, o lo que se te ocurra en el momento, siempre según la veas a ella tomarse tus acciones.

La camiseta tiene bastante juego, si su reacción en todo momento a sido positiva, cuando la vayas a retirar, saca primero sus brazos y deja la cabeza...

Si levantas la prenda por encima de su cabeza, será como dejarla velada, momento en el que puedes volver por delante, seguramente su gesto sea tener el mentón alzado, así que ya desde el frente, puedes disfrutar en plenitud de su cuello, sabedor de que no ve, pero sigue sintiendo.

Cuando la quites por completo, recuerda darle un contacto visual claro, de ahí que estés nuevamente por delante. Sube, sonríela, vuelve a besarla... Y si le gusto lo que le hiciste por el cuello, repítelo, según bajas un poco mas por su busto. Es un buen momento para que tus manos, o al menos una de ellas, mientras tus brazos estén bien pegados a su cuerpo, repasen, solo repasen, la tira del sujetador tras su espalda.



Mientras te detienes delante de sus pechos aun cubiertos, especialmente si estas bien afeitado, puedes acariciar la parte que sobresalga con tu rostro, arrastrar los labios sin presionar, etc., según tu mano o manos que estaban por detrás de su sujetador, suben, al menos una de ellas alternativamente, para deslizar a sendos lados los tirantes, aprovechando la ocasión para acariciar sus hombros, desde donde termina el cuello a donde empiezan los brazos.

Tu sabrás ya si debes soltar o no su sujetador, pero de hacerlo, mejor nuevamente a su altura, y pegado a ella, deja que por ejemplo te quite la camisa y acaricie tu torso, seria interesante que cuando sueltes el sostén, que sin los tirantes debería prácticamente caerse solo, te pegues a ella y lo sujetes con tu propio cuerpo. Apriétala contra ti, bésala de nuevo... Y deja que ella sea quien se separe de ti, consciente de que se quedara sin nada de cintura para arriba.

Puedes repetir las caricias anteriores con rostro y labios, acompañadas ahora de tus dedos, dibujando la silueta de sus senos, yo por ahora no recomendaría apretarlos o tomarlos a manos llenas, según seas tu o veas que ella se encuentra...



La cosa es que, cuando al menos una de tus manos quede libre, puedes ascender y descender por toda su espalda ya sin ningún impedimento.

Recuerda que, ya tenía un botón del pantalón suelto, seguro que al menos la punta de los dedos de la mano por su espalda, puede colarse ligeramente por este. Repite la acción cuantas veces lo veas necesario, no es una prospección petrolífera, no tienes porque ir profundizando cada vez mas, ami se me antoja mas apetecible una vez la primera falange de los dedos esta dentro, rodear su cintura de un lado a otro, oscilando el brazo desde un extremo al otro, rodeando toda su cadera.

Seguramente según te acerques a la zona por delante, puedas ser capaz de notar, sino ya con su propia respiración, con el calor, su estado de excitación.



Ve llevándola a la cama, despacio, si prefieres ir tu de espaldas, luego tendrás que girarla, si eres tu quien va de frente a la cama y ella anda hacia atrás, tus pasos tendrán que ir a posteriori de los de ella, para ni tropezar ni parecer que la estas empujando.

No dejes que haga tope contra la cama, deja un corto paso de distancia a esta, y si te ves habilidoso, usa una sola mano para soltar el resto del cierre del pantalón, sino usa ambas e invítala a que sea ella quien te rodee con sus propios brazos.

Depende de lo holgado del pantalón, puede que este caiga solo... O necesite una ayuda. Pero personalmente opino que lo negativo que pudiese tener la sensación de desnudez, es menor cuando la ropa se cae sola a cuando por así decirlo, la fuerzas, así que si no se desliza solo, repite el gesto anterior sobre su cintura, con una o las dos manos, que viene a ser lo mismo que hiciste con la camiseta, pero hacia abajo en vez de hacia arriba.

Sea como fuere, recorre desde sus pantorrillas, la cara interna de las rodillas, sus muslos, sus glúteos... Todo en proporción, según lo sensible o dada que sea ella a las cosquillas, dado que, llegado un punto de excitación, puede que no sea recomendable que estas tengan excesiva presencia en el juego.



Repite esto varias veces, abre los dedos de las manos cuando rodees sus nalgas, aprieta mas según la caricia se va alargando y repitiendo, y especialmente al llegar a la zona de la articulación de la rodilla, para invitarla a que por lo menos se siente sobre la cama, usa el dedo pulgar en círculos.

Ya esta sentada, inclínate, retira su pelo, no pierdas el contacto visual, ofrécela tumbarse con una caricia tras un beso húmedo, para que puedas rozarlos aun jugosos con las yemas de tus dedos, desde su boca, bajando por su mentón, cuello, serpentea entre sus pechos, círculos erráticos sobre su vientre cuando te acerques al ombligo...

Y te acuclillas para que, en caso de que este calzada, puedas retirarlo con una mano, mientras la otra tras el descenso mencionado, ahora tenga la parte delantera de sus rodillas, los muslos, la cara interna de estos hasta las ingles... Y que si ella alza la cabeza, siempre podrá ver tus ojos desde su posición.



Cuando la descalces o vayas a sacar el pantalón, recuerda que habrás de quitar primero la pernera correspondiente al lado hacia el que la quieras tumbar en la cama. Quedara muy en el borde, así que de cara a subirte tú también tras, depende nuevamente de tus y sus gustos, acariciar sus pies, empeine, tobillo, talón, dedos, etc.

Ten en cuenta que seria una posibilidad aprovechar a reincorporarte, acercarte un poco a ella, que te alcance con sus manos y pueda a su vez retirar la ropa que a ti te quede.

Con esto, puedes subirte a la cama, primero encima de ella, sin dejar todo tu peso sobre su cuerpo, solo rozando el de ambos, después gira y queda a un costado, rodéala con los brazos, invítala a ponerse encima un rato, posición desde la que podrás tener todo lo anteriormente acariciado a tu completa disposición, o sino, al menos quedar ambos de costado, entrelazando las piernas o pasándole un brazo por debajo de su cuerpo.

Si ella no se ha masturbado nunca, obviamente no sabrá decirte ni la forma, cadencia, presión, postura... Que le gusta, pero en mi experiencia puedo decir que hay ciertas pautas que no suelen ser muy erradas.



Quieres darla, por así decirlo siendo primeriza, algo de intimidad? Déjala de costado, ponte en su espalda, un brazo por debajo de su cuerpo a la altura de su axila y la otra por encima, entre su cadera y su brazo. Esto te permite con la mano bajo su cuerpo, disponer de sus senos, pezones, areola... Y alrededores.

Haz espirales con un dedo desde la base, por la meseta... Y hasta la cúspide, y desciende de nuevo. O si te da el ángulo de la muñeca, rodea uno y otro de sus senos con los dedos abiertos, y según la rotas, vete cerrándola. Detente particularmente sobre la areola antes de arremeter contra sus pezones, según como los tenga de sensibles y de erectos, deberás presionar más o menos, o acariciar más o menos.

La otra mano, por encima, tiene muchísimo mas alcance, desde todo su costado, cuello, hombro, cintura, cadera, glúteos, pierna... Hasta su bajo vientre, pubis, ingles...

Recuerda que es preferible pecar de exceso que de defecto, cosa que de defecto seguro que no te lo recrimina, así que si tienes intención de que alguna de estas caricias sea ya sobre su sexo, es el momento de ver su reacción, dado que aun tiene puesta su ropa interior.

Puede que le guste que acaricies desde fuera, o que presiones, o incluso que si es una prenda intima de escasas dimensiones, la cueles por la mitad de su sexo, eso es cosa de ambos. Igualmente puedes jugar con la goma, bajándola levemente a cada ir y venir, tirando de ella... Sin soltarla de golpe luego... Para que la presión se acreciente.

Toda la zona del pubis, las ingles y según la sensibilidad de ella, incluso el ombligo, posiblemente ya le cause un placer similar a una caricia directa en su sexo, así que hace rato deberías notar que la zona esta húmeda y mucho mas caliente.

No te excedas porque puede que esa sensación de humedad o estar la tela pegajosa, se le antoje desagradable. Acompaña al dedo que tenias bajo la goma de su ropa interior al menos otro par de ellos, y con lo que ya habías bajado, acaricia su monte de Venus, como si los dedos fueran un pincel por ejemplo, en caso de que tenga bello, o con los dedos extendidos al igual que en el resto de su cuerpo en caso de que este rasurada.

Cuando vayas a profundizar mas, seguro que esta mucho mas confiada, saca el brazo que tienes bajo ella, y deja que se tumbe boca arriba, mientras tú con ese mismo brazo, pones el codo en el colchón, y quedas de lado, junto a ella, ligeramente mas elevado. Así puedes volver a besarla, y también dar el mismo uso a tu boca y lengua para con sus pechos.

Tras un rato con la yema de tus dedos casi descansando en el nacimiento de su clítoris, seria buena idea volver a rodear hasta su trasero, seguro que ella se levanta ligeramente a terminar de quitarle la ropa interior. Ve pasando de una pierna a otra según la vas bajando, así retomas las caricias por toda la longitud de sus piernas...

Y cuando subas, regresa primero a la cara interna de sus muslos y a sus ingles, que sepas que según la presión que hagas particularmente en esta ultima zona mencionada, la piel se estirara, y aun en la distancia, moverás sus labios mayores, sin si quiera hacer rozado aun su sexo.



Ahora que ya vas a meterte en harina, los puntos cardinales para su placer son bastante sencillos, con la palma de la mano descansando a media altura de su pubis, tu dedo corazón se podrá deslizar por entre sendos labios mayores, culminando cuando el gesto es ascendente en la cabeza de su clítoris, y cuando es descendente en la entrada de su sexo.

Con el índice y anular, podrás abrirlos y cerrarlos para hacer lo propio con sus labios mayores, así repartirás sus flujos, si es que esto no había pasado ya con las caricias aun por encima de su ropa interior. El pulgar te dará juego para su ingle o rozar los alrededores, evitando que la acción quede demasiado individualizada o centrada.

El clítoris no es solo la cabeza, tiene su base y su extensión hacia abajo por mitad de sus labios, así que preocúpate de esto antes de centrarte en su corona. De todas formas, en el momento y sobre la marcha, deberás ser capaz de detectar aquello que más placer le produce, dado que en ocasiones en vez de hacia arriba y abajo, replegando y estirando el dedo corazón, puede que ella prefiera que lo mantengas tieso, con una media presión, y lo muevas a izquierda y derecha.

De cualquier forma, si esta lo suficientemente excitada, lubricación para que todas las caricias sean fluidas a la par que intensas, no te van a faltar, siempre puedes bajar un poco mas toda la mano para alcanzar con la yema del dedo corazón su entrada, presionar ligeramente, hacer círculos a su alrededor, notar como palpita, se contracciona... Y subir de nuevo con todo el dedo bien empapado para continuar.

Precisamente, cuando vuelvas a subir la mano después de una de estas ocasiones, prueba a presionar un poco mas sobre su pubis, estirando hacia arriba de la piel. Veras que, habitualmente al hacer esto, el clítoris se alza, queda mas expuesto, especialmente si lo conjuntas con separar el índice y anular, que ya mencione a cada lado de sendos labios mayores. Cuando la excitación sea la suficiente, seguramente agradezca esto dado que te permitirá no solo un contacto más directo e intenso, sino que tendrás más zona a recorrer de su clítoris.

Te recomiendo que para saber que ritmo llevar, uses sus propios latidos, sino del corazón, ya a estas alturas de su sexo. Y para la presión, toma como medida la fuerza que sientas que hace contra tus dedos las contracciones de su clítoris, por ejemplo.

Mantén el contacto visual con ella, fíjate en detalles como sus pupilas mas dilatadas, su respiración agitada, ojos vidriosos, aletas de la nariz mas abiertas... Todo esto son síntomas de excitación, dado que su cuerpo necesita mas oxigeno en sangre para las sensaciones placenteras que esta recibiendo.

Al contrario que en los hombres, que tanto en la masturbación como en el sexo oral, llega un punto en el que la misma caricia antes placentera, al final se torna no insensible, pero si bastante poco efectiva... Y hay que ir alternando ritmos, presiones, cadencias... En el caso de la mujer no es así. Si le coges el punto, el ritmo, la fuerza...

No lo cambies, no lo rompas y mucho menos cuando el cenit se este acercando. Seguro que notaras entumecido tu codo sobre el que descansa el peso de tu cuerpo, pero precisamente si intentas moverte de postura o moverlo, será peor, te molestara mas, perderás la concentración... Y habrá que volver a empezar. Cuando notes que eso pasa, es mejor simplemente no moverte, si estas a lo que estas no te molestara.

Mantén el contacto visual, aprovecha cuando ella cierre los ojos para concentrarse en lo que esta sintiendo, para tu frotar su mejilla con la nariz, susurrarle algo al oído, besar sus labios cuando no se lo espera... Ya se te ocurrirá algo.

Si tu pareja es de las que gime, jadea o similar, usa tu propia lengua para humedecerle los labios, repásalos sin hacer fuerza ni poner la punta tensa, como si se los perfilases, posiblemente ella tenga la boca seca.

Para la primera ocasión no te recomiendo llegar a introducir los dedos en su interior, el orgasmo clitoridiano suele ser el mas, por así decirlo, común o sencillo de hacer y de aprender, así que todo a su tiempo.

Dependiendo del momento y de lo anterior, cuando llegue al orgasmo, no detengas el ritmo ni lo aumentes... Vuelve a marcarlo al ritmo de esas contracciones orgásmicas que esta teniendo, así se lo alargaras unos importantes instantes.

Igualmente, déjala que se explaye, que mueva e incluso revuelva... Pero ahí tendrás que ser habilidoso para no perder el contacto, pasados los primeros espasmos, cuando estés haciendo lo anterior, alargando su orgasmo, aprovecha para que el resto del mismo sea con tu boca sobre la de ella.

Para hacer todo esto a la inversa, es decir, empezando de abajo a arriba, es obviamente muy recomendable que tan solo se este en ropa interior, tal vez incluso ya tumbados en la cama, según lo veas.

Las caricias, ahora que estas besándola, e incluso los propios besos, que vayan descendiendo de intensidad según también lo hagan las sensaciones de su orgasmo, aprovecha, ahora puedes mover tu otro brazo que seguramente tengas ya insensible.

Abrázala, desde abajo, deja que se deshaga boca arriba sobre la cama, empieza con el rostro entre sus pechos, sube y bésala de nuevo, túmbate con medio cuerpo sobre ella, medio cuerpo sobre el colchón, que note tu presencia... Pero no todo tu peso. Aguarda con la cara escondida tal vez en el hueco entre su cuello y hombro a que ella se mueva, diga o haga algo... Y no se te ocurra preguntar que tal, como quien pide la hora. Si esta bien hecho, es posible que te lo diga... Pero aun así, si esta bien hecho, no será necesario, lo sabrás.

lunes, 22 de noviembre de 2010

50 errores en la cama (Varones y Mujeres)

50 ERRORES DE LOS HOMBRES EN LA CAMA

1- Saltarte los prolegómenos: ir directo al grano puede incomodar.
2- Besarla con brusquedad y sin sensibilidad: la pasión está bien, pero con calma.
3- Ser demasiado bruto al tocar las zonas erógenas: el clítoris es mucho más complejo que el pene.
4- Obviar las caricias: el segundo mayor órgano sexual de la mujer, sólo por detrás de la mente, es su piel.
5- Engancharse a sus pezones como un bebé: es divertido, pero antes hay que allanar el camino jugando con la areola y el resto del seno.
6- Morderle el lóbulo de la oreja: crees que es sexy, pero puede que ella no piense lo mismo. Duele.
7- El típico chupetón en el cuello: no recomendado para mayores de 16 años.
8- Hacerlo sin afeitarte: quizá te sientas atractivo, pero pinchas.
9- No lavarte antes del sexo: no hay que ser extremista, pero la higiene es fundamental.
10- Olvidar que su cuerpo espera ser tocado: que no falten las caricias. Saldrás ganando.
11- Intentar meter tus dedos bajo su ropa interior antes de que esté preparada: no seas tan ansioso, es muy incómodo para ella.
12- Tirar el condón al suelo: qué poco glamour. Su sitio es un clínex y luego la basura.
13- El clítoris como primera opción: no es bueno despreciar los alrededores.
14- Parar justo cuando ella no quiere que pares: lo estás haciendo bien. ¡Está disfrutando!.
15- Ser torpe al desnudarla: concéntrate, quítate de la cabeza arrancar nada y no dejes de besarla.
16- Quitarte la ropa de forma ridícula: recuerda que delante de tí hay otra persona. De lo cómico a lo patético hay una línea muy fina.
17- Esperar que se depile para ti: aunque te guste mucho, es cosa suya… y luego pica mucho.
18- Meterle un dedo en la vagina antes de que esté preparada: de impaciente profesional. Espera el momento correcto.
19- Lanzarse sin preguntar: no es cuestión de despreciar la sorpresa, pero hay que saber leer sus ojos.
20- Intentar reiteradamente y sin éxito penetrarla en la oscuridad: ella puede ayudarte, no seas vergonzoso.
21- Esperar que ella quiera hacer ‘el perrito’: darte la espalda mientras hacéis el amor puede hacerla sentir como un objeto sexual.
22- Empujar demasiado fuerte: empieza con suavidad y la compenetración entre los dos dirá cómo seguís.
23- Eyacular demasiado pronto: ella debe terminar primero. Aún así, no hay muchos hombres que puedan durar lo suficiente para satisfacer a una mujer que disfruta de sus estímulos vaginales y del punto G.
24- Eyacular o perder la erección al ponerse el preservativo: El primero es raro. El segundo, cuestión de práctica.
25- No hacerle caso después: pregúntale si le ha gustado.
26- No darle sexo oral cuando lo pide: no seas vago, es muy placentero para ella. Si no te gusta el olor o el sabor podéis ducharos juntos antes.
27-Intentar coaccionarla para que te haga sexo oral: es muy desagradable. Respétala.
28- Intentar forzar su cabeza mientras lo hace: no te pases. Como mucho, sujeta su pelo.
29- Sujetar su cabeza tampoco vale: no es tan bestia como el anterior, pero puedes agobiarla.
30- Eyacular en su boca sin preguntar: tu semen no es un manjar.
31- Pensar que el porno es verdad: la realidad es muy distinta.
32- Poner una película porno sin preguntar: muchas cintas dan una imagen sumisa de la mujer.
33- Pedir perdón por el tamaño de tu pene: ellas valoran más la sensibilidad a la hora de disfrutar.
34- Responder honestamente cuando te pregunta cómo era tu última amante: ella tiene que ser la mejor. Siempre.
35- Preguntarle si quiere hacer un trío con otra chica: creerá que necesitas más. Que lo proponga ella.
36- Dejar que ella haga todo el trabajo: pon de tu parte y muévete un poco.
37- Intentar penetrar por detrás ‘sin querer’: el sexo anal llevo su tiempo y hay que hablarlo mucho. Tus excusas no servirán; el ‘no me he dado cuenta’ no se lo creería nadie.
38- Fotografiar o filmar vuestras relaciones: es peligroso porque das cierto poder a la persona que tiene las imágenes. Hay que estar muy seguros.
39- Caer en la rutina sexual: échale imaginación.
40- Perder el romance: el amor tiene que estar ahí.
41- Darle cachetes en el trasero sin saber si quiere: puedes acabar con una patada en tus partes.
42- Intentar copiar: hacerlo tal y como lo hacen en algún libro o película es poco original y no suele salir bien.
43- Jugar con su ano antes de que esté suficientemente excitada: mientras estimulas su clítoris y tienes un dedo en su vagina puedes pensar que alomejor le gusta que le toques ahí, pero puedes cortarle el rollo.
44- Gritarle al oído mientras eyaculas: prueba otro método y no des la nota.
45- Decir guarradas si no sabes si le gusta: un poco de lenguaje picante puede ayudar, pero consentido.
46- Tumbarte sobre ella: no la aplastes.
47- Eyacular sobre ella sin pedir permiso: es muy excitante, pero es mejor preguntar primero.
48- Eyacular sin control: si quieres ser un buen amante tienes que hacer un esfuerzo.
49- No abrazarla después del sexo: haz que se sienta especial.
50- No limpiar después del sexo: todos lo que haya quedado sucio o revuelto debe volver a su estado de origen.


50 ERRORES DE LAS MUJERES EN LA CAMA

1- Hacerse de rogar: el sexo "no es un favor" para ellos.
2- Tumbarse y esperar que el hombre lo haga todo: algunos lo llaman "ponerse en modo pasivo" o "síndrome del examinador de autoescuela". Esto es cosa de dos.
3- La falta de iniciativa: es lo que más les molesta.
4- Hacerse una coleta ante de practicarle sexo oral: puedes cortarle el rollo.
5- Hacer daño con los dientes durante una felación: quizá no quiera volver a practicarlo.
6- No utilizar las manos durante la felación: le gusta sentir que juegas con 'su cosita'.
7- Planificar cuándo y cómo hacerlo: darle fecha y hora le agobia. Déjate llevar y que surja el momento. No hay que tenerlo todo bajo control.
8- Decirle que apague la luz: hacerlo con la luz encendida no es pornográfico.
9- Fingir los orgasmos: las exageraciones se notan.
10- Meterle el dedo en el ano mientras eyacula: ¡Ni se te ocurra hacerlo sin preguntar! Seguramente no sepa interpretarlo, para él es terreno vedado.
11- Poner pegas con el sexo oral: él nunca lo haría.
12- No innovar: si no te abres a probar cosas nuevas se acabará cansando.
13- Los complejos: el "me siento fea" no les deja concentrarse. Si se acuesta contigo es porque le gustas.
14- Hacer comentarios que no vienen a cuento durante el coito: estar atenta a otras cosas como echar el pestillo de la puerta "denota falta de interés".
15- El pudor: él no sabe lo que es eso. Suéltate un poco más.
16- Pensar que ciertas cosas sólo las hacen las prostitutas: no te reprimas. Si te apetece, todo vale.
17- Querer que te abrace demasiado: con un poco de cariño postcoital es suficiente.
18- Negarse, por decreto, a practicar el sexo anal: están hartos de que sea un mito y se les considere "enfermos" por proponerlo.
19- Calentarle para, al final, no hacer nada: si no te apetece es mejor que no empieces. No le dejes con la miel en los labios.
20- Preguntar si 'está dentro': sin comentarios. Su autoestima dejará de existir.
21- Agarrarle con fuerza la cabeza mientras te hace sexo oral: a ti tampoco te gusta. Le ahogas.
22- No tocarle: a él también le gustan las caricias.
23- Coger su pene con demasiada energía: no es una zambomba.
24- El 'hoy me duele la cabeza': un clásico. Cambia de excusa.
25- 'Jugar' con sus testículos sin delicadeza: no son de goma.
26- Quedarse dormida antes o durante el acto: la primera puede molestarle, pero con la segunda se va de casa.
27- No hacer "un esfuerzo" si terminas antes: tú lo tienes más fácil que él.
28- Ponerse a recoger todo nada más acabar: podéis hacerlo después.
29- Poner una toalla en el sofá para no manchar: si lo haces se sentirá cohibido.
30- No meterle mano: le gusta ver tu cara más atrevida. Lánzate.
31- No decirle cosas bonitas: dicen que "los piropos no se inventaron sólo para las mujeres" y que ellos también tienen "su corazoncito".
32- Creer y decir que todos los hombres son iguales: evita las generalizaciones. No le puedes decir a tu pareja que es como los demás. 

33- Pensar que siempre tiene ganas: él no es una máquina sexual. A veces no le apetece.
34- No quitarse los calcetines: vale que el invierno es frío, pero es poco sexy. 

35- Los 'pedos' vaginales: eso es inevitable.
36- Castigar sin sexo: no lo utilices como arma arrojadiza o moneda de cambio en la pareja.
37- Comparar el tamaño de su pene con el de tus antiguas parejas: no lo hagas, aunque te lo pregunte.
38- No estar depilada: no quiere que te rasures para él, pero sí la marca del bikini como mínimo.
39- Irse un momento a hacer pis en mitad del acto: esto es como cuando te vas de viaje, hay que hacerlo antes.
40- Quitarse el maquillaje "durante un buen rato" antes de hacerlo: conseguirás que pierda el interés o que se duerma.
41- Tener cosquillas por todas partes: al principio tiene gracia, pero luego desespera.
42- No usar lencería nueva: sobretodo si te la regala él. Un conjunto explosivo le dejará sin palabras. Olvídate de las bragas de dibujos animados.
43- No ponerle nunca el preservativo: ya se siente perjudicado respecto a ti por tener que ponérselo. Que no se sienta sólo en eso.
44- No comprar preservativos: él se los pone, pero os sirven a los dos.
45- Dar por supuesto que los pezones del hombre no sirven para nada: que no llamen la atención no quiere decir que sean de adorno.
46- No dejarle que te mire: él se excita viendo cómo disfrutas.
47- No decir lo que te gusta en la cama: pídele lo que te apetezca, no seas vergonzosa. Pónselo más fácil y saldrás ganando.
48-Poner mala cara o quedarse en silencio cuando eyacula demasiado rápido: peor se siente él. Ten paciencia, la emoción a veces juega malas pasadas.
49- Querer hablar por hablar después: si no es importante, déjalo.
50- Preguntarle qué ha sentido: ya lo sabes
 

domingo, 21 de noviembre de 2010

Manual para Sexo Anal


Estos son los pasos más sencillos para disfrutarlo.

Educar el ano para ser follado es un proceso largo y que con varios pasos. No tiene nada que ver con lo que se ve en las películas pornos en las que la polla entra hasta los huevos en el primer golpe.

Lo primero es cuidar la higiene para no encontrarse con resto desagradables. Así que antes de empezar los ejercicios hay que ponerse un enema para vaciar los intestinos. También se puede usar la manguerita de la ducha.

Desenroscando la alcachofa de la ducha, se lubrica el final de la manguera con gel y lo introduces suavemente en tu ano. Usa tu dedo para abrir el agujero previamente y juguetear para que se vaya acostumbrando. Solo hace falta meter la manguera un par de centímetros y aguántala con la mano mientras abres los grifos procurando que el agua este templada. Notaras como el agua va entrando en tu interior hasta que sientas el vientre tenso, entonces retira la manguera para que salga. El agua saldrá sucia y es necesario repetir el proceso para que quedo todo limpio, veras como a la tercera o cuarta vez saldrá limpia, entonces lávate bien el culo con gel perfumado para eliminar cualquier olor y ya estarás preparada para comenzar.

Es necesario darle elasticidad a los músculos del ano. En los sex-shop puedes encontrar un juego de consoladores especiales que van aumentando de grosor, desde algo así como un lápiz a cosas realmente gruesas. También puedes usar un poco de bricolaje sexual, y convertir unas cuantas verduras en tu Kit personal de iniciación anal.

Vale, ahora en serio. Las zanahorias dan muy buen resultado, porque puedes encontrarla de todos los tamaños y son lo bastante duras para que no se rompan en el pero momento. Solamente hay que lavarlas bien y ponerles un condón.

Siempre hay que usar lubricante, y su elección en muy importante. Si usas aceite corporal, glicerina u otro lubricante con base de petróleo al día siguiente la mucosa anal estará completamente irritada y habrás conseguido pasarte un par de día rascándote el culo. Usar comida como mantequilla o yogur deja mucho que desear. En las farmacias y los sex-shop venden cremas especiales que además de lubricar dilatan el ano. Pero para las vergonzosas siempre queda la crema de manos que da un resultado perfecto. 


Tiéndete boca arriba en la cama y comienza a hacerte una rica paja, cuando estés bien excitada usa una mano para comenzar a tocar tu ano mientras la otra no deja de tocar tu lindo clítoris. Recuerda untar tu dedos con lubricante y has círculos sobre el ano con la punta de los dedos, inmediatamente notaras lo sensible que es. Hazlo todo el tiempo que quieras hasta que te apetezca comenzar a metertelo. Descubrirás que es más fácil de lo imaginabas. La lavativa, la excitación y el masaje habrán facilitado tanto las cosas que prácticamente el ano se abrirá solo para tragarse el dedo.

¿Qué tal? ¿Es delicioso, verdad? Vamos sigue jugando con tu coño mientras comienzasa mover el dedo, no te limites a meterlo y sacarlo. Combínalo con momentos circulares que te ayudaran a abrir más el ano. Tómatelo con calma y cuando te sientas preparada coge un poco más de lubricante e inténtalo con dos dedos a la vez.

Ahora sentirás el ano tensado y el primer día no conviene intentar nada más, así que masturba a la vez tu culo y tu coño hasta alcanzar un el placer, disfruta del orgasmo con tu ano bien abierto.

En los días siguientes repite todos los pasos y ve probando con los juguetes, aumentando poco a poco el tamaño. No seas egoísta e incluye en estos ejercicios a tu pareja, además de ayudarte seguro que los disfrutara tanto como tu. A medida que tu ano se vaya acostumbrando iras experimentado nuevas sensaciones pero ninguna tan increíble como la de recibir una #@*$!# autentica.

Normalmente con una semana y media de ejercicios ya estarás preparada, pero solo tus sabras mejor que nadie cuando ha llegado el momento. Entonces debes preparar todos los detalles con mucho cuidado. Pon especial interés en la lavativa y deja la crema hidratante sobre la mesilla de noche, por lo que pueda pasar.

Ahora es responsabilidad del hombre preparar tu culo para ser penetrado, en medio de todas las caricias previas, debe ir prestando cada vez más atención al ano, hasta terminar haciéndote un delicioso beso negro o follandote con los dedos mientras te unta bien de crema y que así te vayas dilatando.

El sexo anal se puede practicar en casi las mismas posturas que el vaginal, claro que hay posturas en las que resulta más facil, como la clásica a cuatro patas, o la del cañón. Pero para las primeras veces recomiendo que la mujer este sobre el hombre, bien agarrada a la cabecera de la cama o apoyada sobre el pecho del hombre. Así podrás dejarte caer sobre la polla, de esa manera tu misma te iras clavando a tu gusto.

Los hombre también necesitan preparativos. Comienza haciéndole una mamado par oponerlo a punto y luego date el gustazo del untarle la crema por todo lo largo.

Debe haber bastante lubricante en tu culo y en su polla, pero si hay en exceso todo se volverá demasiado resbaladizo y en vez de ayudar solo servirá para complicar las cosas.

Recomiendo envolver con una toalla la base de la polla, sobretodo si es lo bastante grande para merecer ese nombre. Una toalla de bidet será la más adecuada. Enróllala y luego has un rodete alrededor de la polla.

Esto servirá como tope para que las primeras penetraciones no sean demasiado profundas, cuando tu culo se haya acostumbrado al tamaño de la #@*$!#, podrás quitar la toalla y disfrutarla a todo lo largo.

Controla la penetración en todo momento, agarra bien la polla y llévala tu misma hasta la entrada, y sigue agarrandola durante las primeras embestidas para evitar que se salga por accidente, además para los hombre es una sensación muy agradable pentrarte y que a la vez lo masturbes con la mano, de esa manera toda su polla disfruta aunque solo tengas dentro la punta. Usa un ritmo lento y al princio parate a meno para dejar que el ano se acostumbre y aprovecha para poner más lubricante. Las prisas y las bravuconadas solo sirven para prococar dolor y desgarros anales. Con paciencia te la clavaran hasta los huevos y aun pedirás más.